Obesidad de cuerpo y alma en España

Publicado: noviembre 13, 2012 en Pensamientos varios, Uncategorized

Programa de radio de Arte y Cultura con Nurya Ruíz (AUDIO)

Cuando me ofreciste la oportunidad de escribir este pequeño artículo para el programa tuve un dilema sobre que tema tratar. Me senté un rato en una conocida cafetería madrileña y, mientras pensaba, vi a unos niños sentados en la mesa de enfrente. Y me llamó muchísimo la atención el hecho de que, con lo pequeñitos que eran, parecían pequeños Budhas con una maquinita pegada a las manos. Estaban completamente quietos, hipnotizados. No estaban jugando, esa actividad física que tanto hacíamos los niños no hace tanto tiempo. ¡Si ni si quiera se estaban mirando! Y en ese momento me surgió la idea del tema del que quiero hablaros hoy: La triste realidad de la obesidad infantil en España. No se si será por el cambio de dieta, las maquinitas o una vida mucho más sedentaria pero lo cierto es que demasiados niños en España parecen estar destinados a un futuro muy complicado. De hecho, según estudio realizado por Pedro José Benito, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, nuestros niños son oficialmente más obesos que los Americanos. ¡Más que los inventores de la comida basura! Aproximadamente, el 19% de nuestros pequeños son obesos… y deberíamos plantearnos por que. Cuando yo era pequeñita los niños jugábamos a la comba, al elástico, al fútbol, al coger… pasábamos toda la tarde en la calle jugando hasta que nuestra madre nos llamaba para cenar. Ahora los niños pasan la tarde jugando a las maquinitas. Y otro elemento que contribuye al problema es la comida. Ahora los comen muchísima comida basura… pero… la comida normalmente se la dan sus padres. ¿Y por qué se la dan si saben que no es buena? Pues creo que por dos de los grandes problemas de nuestra sociedad moderna: por tiempo y dinero. Paseándome por las calles de nuestra capital y sus supermercados me he dado cuenta de lo barato y rápido que es comer mal. Y, en contraste, lo relativamente laborioso y caro que es comer sano. En una sociedad donde no alcanzamos a llegar a fin de mes y donde los padres tienen que trabajar muchísimo, si tienen la suerte de estar trabajando, para poder mantener a sus hijos la obesidad infantil parece ser el síntoma más evidente y lógico de los problemas que llevamos arrastrando. Entonces, para acabar esta pequeña reflexión me gustaría plantear dos cuestiones, la primera si realmente merece la pena jugar con la salud de las generaciones futuras que, como sean como la mía, la cirrosis y el paro los tienen ya casi garantizados y, más importante, ¿Cómo podemos poner fin a este círculo vicioso?”

En Madrid, el 2 de Noviembre de 2012

Cuando me ofreciste la oportunidad de escribir este pequeño artículo para el programa tuve un dilema sobre que tema tratar. Me senté un rato en una conocida cafetería madrileña y, mientras pensaba, vi a unos niños sentados en la mesa de enfrente. Y me llamó muchísimo la atención el hecho de que, con lo pequeñitos que eran, parecían pequeños Budhas con una maquinita pegada a las manos. Estaban completamente quietos, hipnotizados. No estaban jugando, esa actividad física que tanto hacíamos los niños no hace tanto tiempo. ¡Si ni si quiera se estaban mirando! Y en ese momento me surgió la idea del tema del que quiero hablaros hoy: La triste realidad de la obesidad infantil en España. No se si será por el cambio de dieta, las maquinitas o una vida mucho más sedentaria pero lo cierto es que demasiados niños en España parecen estar destinados a un futuro muy complicado. De hecho, según estudio realizado por Pedro José Benito, profesor de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, nuestros niños son oficialmente más obesos que los Americanos. ¡Más que los inventores de la comida basura! Aproximadamente, el 19% de nuestros pequeños son obesos… y deberíamos plantearnos por que. Cuando yo era pequeñita los niños jugábamos a la comba, al elástico, al fútbol, al coger… pasábamos toda la tarde en la calle jugando hasta que nuestra madre nos llamaba para cenar. Ahora los niños pasan la tarde jugando a las maquinitas. Y otro elemento que contribuye al problema es la comida. Ahora los comen muchísima comida basura… pero… la comida normalmente se la dan sus padres. ¿Y por qué se la dan si saben que no es buena? Pues creo que por dos de los grandes problemas de nuestra sociedad moderna: por tiempo y dinero. Paseándome por las calles de nuestra capital y sus supermercados me he dado cuenta de lo barato y rápido que es comer mal. Y, en contraste, lo relativamente laborioso y caro que es comer sano. En una sociedad donde no alcanzamos a llegar a fin de mes y donde los padres tienen que trabajar muchísimo, si tienen la suerte de estar trabajando, para poder mantener a sus hijos la obesidad infantil parece ser el síntoma más evidente y lógico de los problemas que llevamos arrastrando. Entonces, para acabar esta pequeña reflexión me gustaría plantear dos cuestiones, la primera si realmente merece la pena jugar con la salud de las generaciones futuras que, como sean como la mía, la cirrosis y el paro los tienen ya casi garantizados y, más importante, ¿Cómo podemos poner fin a este círculo vicioso?”

comentarios
  1. Peter Dunphy dice:

    Comentario muy sensato, Peter

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